Gozar y disfrutar de lo que Dios ha puesto en nuestras manos.

En este punto Salomón describe como la vida es un ciclo: nacemos , crecemos nos desarrollamos, maduramos , envejecemos y morimos, este es el ciclo normal de lo que todo ser humano debemos de pasar, nos guste o no, pensemos en ello o no, pero así será, en cada lapso de tiempo hemos de entender y reconocer que los momentos de lo que el escritor ha hablado en nuestra vida en los versos anteriores, cuando se está en la voluntad de Dios, él lo ha hecho todo hermoso en su tiempo (Ecle. 3:11), y esto es lo que cobra un gran sentido de como se ha de vivir la vida, de cómo se ha de enfrentar los retos y los desafíos en los momentos en que se pone difíciles las cosas y cómo enfrentar lo inesperado, cuando las cosas van bien muy poco o nada hacemos reflexión de cómo estamos encaminando nuestras vidas pero cuando llegan esos momentos, esos duros y lamentosos momentos es ahí donde debemos de recordar y reflexionar muy bien sobre nuestra vida y sobre nuestra eternidad, pero lo mejor es hacerlo siempre. (Ecl. 3:11b): “Dios ha puesto eternidad en el corazón del hombre”, lo que debemos de entender que hemos sido destinados para vivir eternamente, lo que hay que reflexionar es dónde pasará nuestra alma, Salomón lo cita de esta manera: (3:17): “al justo y al impío juzgará Dios, porque allí hay un tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace”, lo que él quiere resaltar que al final de nuestros ciclos cuando estemos delante de su presencia, tendremos que dar cuenta de lo que hicimos y del porque lo hicimos, cuales fueron nuestras motivaciones e impulsos al hacerlos, muchas veces creemos que con la muerte se termina todo, es todo lo contrario es el inicio de la eternidad, somos gente de eternidad, lo que hay que reflexionar es como viviremos en ella, en el libro de Daniel en el capítulo 12:2, hay una referencia también respecto a esto: “Y muchos de los que duermen en el polvo serán despertados, unos para vida eterna y otros para confusión perpetua”. De ahí la reflexión de esta mañana, cuando demos cuenta al Señor, cuando estemos delante de su presencia, la pregunta resalta: ¿está usted preparado?, ¿Qué cuenta le dará al Señor de su vida?, La Biblia nos enseña que nadie será justificado por ser bueno ya que el ser humano delante de Dios, por su pecado esta: (Rom. 3:9), Bajo el dominio del pecado, (Rom .3:19) Bajo el Juicio de Dios, (Rom. 3:23): Separados de Dios, lejos de Dios apartados de Dios, de ahí que necesitamos un remedio un medio para alcanzar lo que el hombre por su desobediencia ha perdido, a Dios, y él único el cual Dios ha puesto como el canal, el camino como la verdad absoluta es nuestro Señor Jesucristo (Jn. 14:6), solamente por medio de él el ser humano puede alcanzar la gracia y misericordia de Dios (Efe. 2:8-9),cuando seamos confrontados ante Dios al tener a Jesucristo, al creer en él, usted ha sido justificado (Declarado sin culpa) delante de nuestro Dios y al rendir nuestras cuentas podremos estar seguros de que nuestra vida como bien lo mencionó Daniel, nuestra eternidad, esa eternidad que Dios estableció desde el inicio de la humanidad será una realidad en su vida al lado de nuestro Salvador y Señor. Reflexionemos en esto: nuestro ciclos están destinados y fijados, esto no lo podemos cambiar, pero si podemos cambiar cómo hemos de vivir nuestros ciclos: o lo hacemos tomados de la mano de Dios, o lejos de él, lo hacemos con su respaldo o lo hacemos sin su cobertura, o pensamos seriamente en nuestra eternidad y de cómo será esta o solo dejamos que simplemente llegue, esta es nuestra decisión. Rick Warren lo describe muy bien: “Muchos se dan a la tarea de emplear toda su vida en crear en la tierra un legado duradero. Quieren que se les recuerde después de muertos. Pero al final, lo más importante no es lo que otros dicen de tu vida, sino lo que Dios diga. Mucho no se dan cuenta de que todos los logros personales son superados tarde o temprano, las marcas se rompen, la reputación se desvanece y los homenajes se olvidan. La Meta de James Dobson (Escritor, Conferencista, Consultor y Asesor Estadunidense) en la universidad era llegar a ser campeón de tenis. Se sintió orgulloso cuando pusieron su trofeo en un lugar prominente de la vitrina de exhibición. Años después alguien se lo envió. Lo habían encontrado en un depósito de basura cuando estaban renovando el edificio universitario. El exclamó: “Cuando pase el tiempo, ¡alguien tirará a la basura, todos tus trofeos!”. Vivir para dejar un legado terrenal es una meta que revela muy poca visión, el uso más sabio de tu tiempo es que edifiques un legado eterno. No fuiste puesto en esta tierra para ser recordado sino para prepararte para la eternidad” (Del Libro una vida con Propósito)”. Todo lo que somos y todo lo que hacemos sin Dios no tiene fundamento, no tiene sentido, es vanidad, con Dios la perspectiva de las cosas cambian, con él todo tiene un propósito, que no se nos olvide esto: ¡estaremos delante de él!, ¿Estás preparado para ese momento?

Pr. Carlos Rivas